Échale la culpa al dado… Parte 1


Existe, de vez en cuando, cierto inevitable y contundente suceso en los juegos de rol; algunas veces planeado, otras accidental, e incluso casi en calidad de deporte de rendimiento; me refiero a la muerte del o los personajes.

oh shit!

Golpe profundo al orgullo del jugador, regocijo del Narrador, momento de tristeza, remordimiento del ejecutor; siempre es un tema que puede estar presente y que debe ser tomado con cierta cautela si queremos llevar la fiesta en paz. En mi experiencia como Game Master y jugador he sido ambas: cosas victima y verdugo, de manera que, viendo ambas caras de la moneda he hecho mis muy personales anotaciones al respecto.

Quien me conoce como jugador sabe que cuido a mis personajes de un destino funesto, que, como la mayoría, quisiera ver a estos seres –mis pequeñas creaciones- en la cúspide de su historia, que si tienen un final, este sea glorioso o lleno de sacrificios para que su nombre aparezca en las canciones por siglos. Nadie quiere (al menos eso presumo) perder a su paladín nivel 25 perecer a manos de unos kobolds en un encuentro ramdom.

Como Dungeon Master no me agrada matar personajes y realmente, detrás de la pantalla, he volteado mas de un 20 en el dado para que el golpe no acabe con todo por lo que los jugadores se han esforzado. En otras ocasiones llega el NPC salvador que les da ese pequeño empujón, a fin de cuentas, también mi historia se viene abajo con una catástrofe como esa. No me quiero vanagloriar de benévolo mas bien no me gusta acabar con la diversión.

A lo que quiero llegar es a las diferentes maneras en que la muerte cae sobre los aventureros y las diversas maneras en que puede ser tomada. Como cada vez que hablo sobre algo usare ejemplos, anécdotas en versión “true history” que me ayudan a clarificar mis palabras que en ocasiones pecan de confusas. Así que comienzo:

Cual moscas a la miel

A veces el TPK (total party kill, para quien no los sepa, que serán los menos, supongo) es inevitable. Les adviertes a tus inexpertos jugadores por medio de historias macabras o NPCs con cicatrices que no es la mejor opción para su nivel, tratas de desviarlos, ponerles una carnada mas apetitosa, un desvío a algo mas para sus capacidades y aun así ahí van.

Los aventureros se encuentran en una guilda de cazadores. Las posibles misiones pueden dar como resultado algunas buenas aventuras pero lo que mas les llama la atención es el rumor de un dragón negro que habita en el bosque Oscuro. Como si el nombre del lugar sonara paradisiaco, los valientes se prestan a la misión, un NPC insiste sospechosamente en acompañarlos argumentado su calidad de investigador de dragones y su conocimiento sobre guaridas de dragones (no puede ser mas obvio). En el camino vencen orcos que se ven extrañamente organizados, y deciden seguir con su odisea, persiguen bestias desplazadoras, la piel puede ser muy valiosa si regresan al pueblo y la comercian; deciden que esas minucias se pueden hacer después.

Llegan por fin a la guarida del dragón, eliminan su guardia privada de esqueletos y después el NPC que los acompaña revela su identidad: Flauros el dragón Negro (oh sorpresa!), una mala organización y el jugador con la espada mata-dragones huyendo significaron el fin de la partida.

La reacción fue inmediata, la perdida, la incredulidad (debo mencionar que los jugadores eran, en su mayoría, neófitos) y después el reparto de culpas, los dedos apuntando caras. Pero después fue expresa cierta satisfacción, los personajes murieron si, pero ante un enemigo formidable, usando todos su recursos una vez pasado el caos inicial. Sintieron cierta satisfacción y la diversión no se perdió, su estatus de héroes fue bien explotado. Epilogo: mas fotocopias de la hoja de personaje.

Voy por ustedes muchachos! (o con ustedes…)

En el ejemplo anterior faltaba un jugador, estaba separado del grupo. Ustedes saben, siempre hay un Lone Wolf que no se adapta a una manada. Mientras escuchaba la destrucción de su compañeros pidió estar cerca del lugar o tener manera de llegar con la honorable misión de vengar sus muertes y llevarse los cuerpos para revivirlos o darles una sepultura decente.

Perdido en el bosque Oscuro, tras cumplir con su misión, es guiado por un fantasma hacia donde su espada puede ser de urgente necesidad. El jugador tiene un as bajo la manga que no revelara hasta el momento oportuno. Perteneciente al grupo de los bribones, hace uso de un sigilo espectacular para llegar, una vez localizada la guarida, a la espalda del dragón entretenido en decidir que cadáver devorara primero. Como es bien sabido el dragón sabe perfectamente que esta siendo acechado y deja al pobre incauto trepar por su lomo, una vez en su sitio el ladrón pone su arma secreta atorada entre las escamas del enorme reptil: un cristal mágico que si es dañado explotará destruyendo al dragón y acabando con la vida del engendro, y la suya también.

Solo necesita una tirada del dado, sin mencionar un numero muy alto para lograr su kamikaze objetivo, el poliedro rueda en el aire, rebota en la mesa y… un 1. así es, el numero nefasto del traicionero dado asoma su burlona integridad, el arma ultima, la esperanza de la vendetta se esfuma en la cruel broma de la diosa fortuna. El resto, es decir, el turno del dragón, no necesita ser narrado.

El jugador en cuestión sabia que las oportunidades de lograr su propósito eran ínfimas aun así se lanzó hacia su muy segura muerte. En sus propias palabras “no tenia caso seguir sin su grupo inicial”. Ese fue el motivo de jugarse el todo por el todo, el compañerismo que el mismo disfrazaba con osadía y una leve promesa de fama tras una gran proeza que no llegaría al menos que los dados fueran muy benevolentes.

Estas dos anécdotas tiene una cosa en común que las liga, después de tener el TPK los jugadores se sienten tristes por la perdida prematura de su campaña, pero al mismo tiempo, y hasta la fecha lo siguen diciendo cuando rememoramos los hechos, murieron peleando como héroes, dando el todo por el todo. Casi por decisión propia se fueron directo al matadero. Y hay una frase de uno de ellos, la cual repetía constantemente para pedirle retos a este, su narrador, que define muy bien el sentido de heroísmo (o estupida osadía, como lo quieran ver) que predominaba en ese grupo y que usare para acabar esta primer parte de este articulo:

“¡Si vamos! ¡Quiero ver sangre!… aunque sea la mía…”

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Acerca de don_diablo

Diseñador Gráfico, Ilustrador, bebedor (de Tepache) y jugador empedernido (de Dungeons & Dragons). Ver todas las entradas de don_diablo

6 responses to “Échale la culpa al dado… Parte 1

  • Paco Flores

    Excelente narracion! definitivamente escribiste muchos de varios pensamientos…. y asi como tu a veces me toca estar detras de la pantalla y otras veces mover el dado… lamentablemente como la mesa donde juego pensaba que yo metia mano negra detras de la pantalla se decidio que yo tiraria enfrente de todos… estresante para el DM, y de terribles condiciones para los jugadores, tanto que hubo una vez que una persona hizo dos personajes y murieron otros dos, en fin me fascina en realidad su narrativa de uds. dos?

  • Jaslernebu

    Excelente, la frase final define la identidad del jugador full hardy me encanto. 🙂

    • don_diablo

      Oh si! jugadores dificiles de complacer. Lo malo viene cuando se muestran asi de masoquistas cuando les toca la paliza son los primeros en llorar. Ya hablare de esos en la segunda parte.

  • Alarick

    Muy buen articulo…ciertamente Birjan es una zorra cuando menos te lo esperas 😛

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